Padres e hijos en el uso de tecnología y el acceso a las redes sociales

0

En estos últimos años escuchamos muchas preguntas que se hacen los padres ante el pedido de sus hijos de tener su celular o ingresar en las redes sociales:
¿A qué edad está preparado mi hijo para hacer un uso responsable?
Si se lo permito ¿no lo estoy exponiendo a muchos riesgos?
Si se lo prohíbo, ¿lo estoy dejando afuera de su grupo de pertenencia?
¿Está bien que como padre me involucre en su intimidad controlando lo que sucede en el intercambio de mi hijo con sus contactos?

En este artículo los invito a reflexionar sobre el rol de los padres en el uso responsable de la tecnología y las redes sociales y empezar a elaborar posibles respuestas.

  • Nativos digitales – Inmigrantes digitales

Partimos de la base  que la generación de los padres no fue criada con el acceso a la tecnología que tienen sus hijos. Conceptualmente se denomina a la generación que nació con el acceso a la tecnología en lo cotidiano como “nativos digitales” y a quienes tuvieron que aprender de grandes como “inmigrantes digitales”, porque el esfuerzo por aprender podría compararse con el de un inmigrante  que tiene que adaptarse a una nueva cultura, un nuevo idioma, otras costumbres.

Suele suceder que en la manipulación y el manejo de los aparatos tecnológicos la generación de los hijos sea la que tienen las respuestas, el saber. Los padres son quienes preguntan y se encuentran con más dificultades a la hora de incorporar los hábitos del manejo cotidiano.

Esta es una de las razones por las cuales las respuestas que elaboramos a las preguntas sobre cómo acompañar a nuestros hijos en su uso, son construcciones que parten del sentido común, muchas veces  aplicando viejas fórmulas extraídas de otros campos, que terminan resultando poco prácticas.

  • Padres e hijos en las redes sociales – Posiciones posibles

Sumado a esta distribución del saber que invierte la fórmula tradicional (en este caso los chicos saben más que sus padres), las noticias que publican los medios sobre desenlaces poco felices o trágicos por un uso poco cuidado de las redes sociales a los padres los angustia. Temen que sus hijos pasen por experiencias similares. El miedo a lo desconocido y la certeza de que no se puede controlar los riesgos que implica su uso, los hace optar por la prohibición taxativa, avanzando a la defensiva como un escudo protector.

Estos años de experiencia en la escuela y lo que transmiten los especialistas nos demostró que la prohibición de algo de tan fácil acceso genera en los chicos la tentación de la transgresión y en muchos casos el ingreso a las redes sociales lo hacen a través de perfiles falsos y sin ningún tipo de acompañamiento de los adultos.
Es decir, los padres se  ubican en el lugar de la omnipotencia, prohibiendo lo que no pueden controlar y sin buscarlo generan la posibilidad de dejar a sus hijos más expuestos aún a los riesgos de los que quieren protegerlos.

En la antípoda de esta postura, otros padres se ubican ante sus hijos en la posición de la dimisión, por la impotencia que les genera no entender las lógicas de los nuevos códigos de comunicación y los nuevos lazos que se generan a través de las redes.
Estos padres renuncian a aprender por haberse criado en una cultura que suponen que los excede, otorgándoles el conocimiento exclusivamente a los chicos. En estos casos los riesgos se incrementan por darles accesos a un mundo sin fronteras, sin encuadre, y los chicos se enfrentan a un mundo con muchos riesgos, empoderados en que ellos saben más que sus padres cómo manejarse en estos intercambios.

Hay una tercera posición (entre muchas otras combinaciones posibles) que desde la experiencia sostengo como la más favorable: Padres ubicados en el lugar de la referencia, como guía, como los que marcan el camino. A través de la confianza que se va construyendo en el vínculo padre-hijo,  habilitar progresivamente el uso de la tecnología y las redes sociales, acompañando, ofreciendo y sosteniendo un encuadre, conversando con su hijo sobre qué comunicar, de qué modo, ayudando a pensar los contextos, qué contactos añadir y cuáles no, si el mensaje que quieren transmitir es adecuado para quienes pertenecen a un chat compartido, por ejemplo.

La propuesta no es la de un camino en el que no aparezcan obstáculos, riesgos, errores y rectificaciones. Pero el acompañar haciendo de referencia y guía los hará reflexionar a través de un aprendizaje en la construcción de ciudadanos digitales responsables.

Tomarlo así es aprovechar posibilidades que nos brinda la tecnología, agregándole valor, porque son oportunidades para conversar sobre los vínculos, los tratos, el respeto, las diferencias de opiniones, estilos, etc.

Resumiendo, la posición de los padres es la de ubicarse como referencia de lo que está bien y lo que está mal, que saben algo (no todo) de los códigos, que pueden guiar el camino, habilitando las posibilidades de conocer nuevos mundos y advirtiendo sobre los riesgos. Educando sobre cómo transitarlos.

  • ¿Cómo acompañar?

Una vez asumida esta posición es importante conversar con sus hijos sobre los riesgos que existen para los cuales es necesario sostener una serie de reglas, límites de cuidado.

Tiempo de uso

Es muy importante limitar el tiempo de uso de la conexión a internet y/o a las redes sociales. Hay familias que tienen como regla sentarse a la mesa con los celulares desconectados. Para los chicos es fundamental que un rato antes de la hora de irse a dormir puedan desconectarse, para que puedan irse a descansar sin la excitación que genera  estar conectados con sus pares.

Acciones y consecuencias

Es habitual que los chicos no dimensionen que los comentarios que escriben, fotos que publican, etc. tienen consecuencias en la vida real. Amparados en la sensación de anonimato que genera estar en soledad frente a una pantalla, hacen circular comentarios despectivos, bromas que se convierten en agresiones, imágenes que provocan desconcierto. Es importante conversar con ellos para que puedan anticipar si lo que escriben es adecuado a los participantes del grupo en que va a publicar su mensaje,  cómo va a ser leído por los miembros de ese grupo, si es respetuoso con los demás y si tiene sentido escribirlo para que sea leído por todo el grupo o es un mensaje personal.

Publicaciones

Una advertencia para tener en cuenta y transmitir a los chicos es que antes de publicar una foto, imagen, etc. evalúen que lo que van a publicar no les molesta que sea visto por otras personas que no pertenezcan a ese grupo, recordarles que una vez publicada no es sencillo eliminarla y aunque se lo haga no hay garantías que esa imagen no haya sido capturada por otros.

Es importante hablar sobre el cuidado de no publicar datos personales, direcciones, teléfonos, ubicación, etc. Las diversas redes y aplicaciones de celulares tienen opciones en sus menúes para que el acceso a estos datos sea privado.

Privado – púbico – íntimo

Convivimos en una época de la cultura en la que los límites entre estos conceptos están en crisis. Los medios de comunicación fomentan cada vez con más fervor hacer de la intimidad  un espectáculo y las redes sociales se han convertido en una plataforma de viralización en este sentido.

Muchos padres se niegan a revisar las conversaciones y publicaciones de sus hijos por no entrometerse en su privacidad.
Es cierto que los chicos, a medida que van creciendo, van necesitando para constituirse como sujetos autónomos, espacios privados e íntimos que no sean controlados por sus padres. Estos espacios privados que reclaman no son los de la interacción en las redes sociales, ya que lo que se publica es parte de una red pública. Entonces, este acompañamiento de los padres, este oficiar de guía tiene que ver con un límite de cuidado y educar a sus hijos en que lo privado y lo íntimo no se comparte con otros, ni con los padres, ni con los pares, por lo tanto, no se publica.

En síntesis, es importante como padres contar con las claves personales de sus hijos, y con cierta frecuencia revisar las conversaciones y publicaciones.

Cuando los chicos sean mayores y hayan pasado por este recorrido de la educación como ciudadanos digitales responsables, será el momento de la autonomía.

Contactos

La nueva era trajo consigo nuevas modalidades de lazos virtuales y una serie de situaciones que hay que contemplar. Es importante conversar con los chicos sobre las diferencias entre los contactos virtuales y los vínculos con quienes comparten experiencias reales. En sus contactos sostener que sólo sumen como amigos o contactos personas que conocen realmente. Los contactos virtuales (sin referencias de la vida real) pueden ser perfiles falsos o no compartir los códigos de intercambio en los que se manejan nuestros hijos.

Situaciones no deseadas

Lo más importante y que engloba a todas las situaciones antes descriptas es que los chicos encuentren en sus padres la confianza para contarles cuando aparezcan  situaciones que lo desconciertan o no saben cómo resolver. Estas son oportunidades para transmitir los  valores que como familia sostienen y para guiarlos en este camino de constituirse en ciudadanos digitales responsables, aprovechando las posibilidades que nos brinda la tecnología y siendo cautelosos con los riesgos.

Cada familia irá encontrando el equilibrio y el modo en que se concreta este acompañamiento, basado en el vínculo de confianza que se va construyendo, para que los chicos sepan que aunque interactuén en forma personal ante las pantallas, no están solos en este camino.

Lic. Gabriel Volcovich
Tutor 5° a 7° grado

 

Leave A Reply